miércoles, 18 de junio de 2008

A 60 años de una injusticia legalizada por la ONU




























He de confesar que no soy judeofobo ni nada de eso, al revés, me ha interesado y he admirado siempre la historia de la religión y del pueblo hebreo. Para mí, los sefarditas y los moriscos expulsados de la península Ibérica, son tan españoles como nosotros. No reconozco las naciones teocráticas ni creo que por ser de una religión uno deba constituir una nación basada en sus escrituras sagradas o no sagradas, cómo así hicieron Isabel y Fernando, fundando la monarquía española con la unión de Aragón y Castilla, formando un Estado Católico fundamentalista, causa, de estas expulsiones. También se ha de tener en cuenta, qué aquella, era otra época, y que ahora, estamos hablando del siglo XX. Sólo me limito a los hechos y acontecimientos, a la razón pura, a la lógica, el sentido común, y a los derechos humanos, con la creencia de que todos somos habitantes de un planeta llamado Tierra, por lo cual, todos somos hermanos ciudadanos, negros, blancos, amarillos o verdes.

Después de los hechos consumados es difícil volver atrás pero con voluntad de sincera paz por ambas partes, tal vez, se podrá algún día parar esta espiral de violencia en la que está sumida Palestina, y lograr que ese cáncer dónde se cultiva el más férreo terrorismo usado por todos los que les interesa mantener esta situación, se extirpe.


















El 14 de mayo se cumplieron 60 años de la fundación del Estado de Israel, basado en una resolución de la ONU de 1947, ocupando el 55% del territorio del entonces Mandato Británico en Palestina.

Ese día, se conmemora también la mayor injusticia de la época contemporánea hasta ahora conocida, permitida por lo que se suponía países democráticos civilizados.

Se conmemora el inicio del llamado problema árabe y su evolución en un fundamentalismo islámico asesino, donde se asienta uno de los más importantes caldos de cultivo de los nuevos terroristas islámicos qué padecemos hoy en día.

Se conmemora qué el Mossad, después de múltiples actos terroristas se gane el derecho a que la ONU les permita echar a los palestinos y crear allí, el estado de Israel.

Se conmemora, la mayor vergüenza realizada por el género humano, con un simulacro de legalidad en la ONU, manipulada por países democráticos y, en teoría, civilizados.

Téngase en cuenta que la existencia del régimen Nazi en Alemania no lo incluyo como país democrático, ni civilizado. El Holocausto nazi fue demencial e inhumano, realizado por un régimen totalitario y racista.

La ONU legitimó que un grupo político (Sionistas) que empezó a concretarse a partir de 1860, consiguiera un estado artificial a base de terrorismo con un brazo armado ejecutor. El Mossad.

El Mossad asesinó a británicos y árabes indiscriminadamente con el propósito de conseguir sus fines, la creación de una Nación Hebrea Sionista llamada, Israel, en un territorio, Palestina, que no era "una tierra sin pueblo" sino la tierra histórica de los árabes palestinos, dentro de la cual había convivido en paz, por muchos siglos, una minoría de judíos de origen árabe.

Para conseguir esa tierra que reivindicaron como suya, los sionistas, argumentaron que Yahvé (Dios) les dió esa tierra y qué hubo un estado de Israel hace 2000 años. No dudaron en chantajear a la comunidad internacional con la amenaza de sacrificar si fuera necesario a Seiscientos once jóvenes judíos sobrevivientes del holocausto, embarcados en un barco de carga, el Éxodo, frente a Chipre, imponiéndoles una huelga de hambre primero y, más tarde, predisponiendo a 11 de sus refugiados al suicidio si no eran atendidas sus demandas: llegar a Haifa y crear el estado de Israel.

Bajo éste mismo argumento que esgrimen los sionistas, los Andalusís, de Al- Ándalus, tendrían todo el derecho de reclamar parte del territorio que hoy és Andalucía, total, sólo hace 500 años que fueron expulsados de Al- Andalus.

Bajo éste mismo argumentos, los palestinos árabes de hoy en día, tendrían todo el derecho a esperar que algún día recuperen su territorio, pues, sólo hace 60 años que fueron obligados a emigrar, ya qué los Sionistas lo han conseguido después de 2000 años.

La leyenda creada por el sionismo afirma que allí se unieron "un pueblo sin tierra" (los judíos) con una "tierra sin pueblo" (Palestina).

Los sionistas, no tienen en cuenta con alevosía y premeditación qué los Pueblos musulmanes no reconocían estados, más que el mismo Islam, el de todos sus creyentes, según su libro sagrado el Corán, como ellos, los Judíos, qué sólo reconocen su Torá, y basado en su Torá reivindicaron Palestina después de 2000 años, y lo incongruente es que se la dieron, cómo si alguien tuviera derecho a decidir semejante cosa, cosa, por otra parte, que ni Dios, tiene derecho a decidir. Vamos, cómo si sólo hiciera 60 años que empezaron su diáspora, cómo si durante 2000 años nadie hubiera habitado esos parajes.

La realidad, sin embargo, fue bien diferente. La organización sionista mundial y las potencias imperialistas (EE.UU. e Inglaterra), con el aval de la burocracia estalinista gobernante en la ex URSS, utilizaron como excusa el drama de los miles de refugiados judíos europeos, brutalmente perseguidos por el nazismo, para trasladar una parte de ellos hacia Palestina, de modo totalmente artificial y con mucho respaldo financiero. Quitándosen, así, los gobiernos aliados o no aliados la responsabilidad de dar refugio, sanidad y vivienda a todos las personas de ésta religión en sus países de origen, ya fueran de Alemania, Rusia, Polonia, o etc.

Fue notorio el apoyo que este proyecto tuvo por parte de varios millonarios judíos europeos, como los banqueros Rothschild. La resolución de la ONU legalizó esta usurpación.

Con palabras de mi admirado Antonio Gala, hoy en día, Israel no puede vivir de una renta de muertos mientras mata. Y menos imponerse y luchar, con la memoria en su holocausto, a la vez que provoca otro semejante -así expresamente llamado- en su terreno.


Javier Casas

2 comentarios:

Ciudadana dijo...

Hace ya tiempo que nos conocemos y sabes que te tengo gran aprecio, pero hoy leyendo tus palabras me has emocionado como nunca.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo, Jefe Rojo. Un único toque a tu comentario:

1.- No hay por qué justificarse de no ser antijudio o tener prejuicios. Es una injusticia basada en la falsedad histórica y en la explotación y expoliación de un pueblo.

2.- No puedo compartir tu "prejuicio" sobre el que los RRCC fundaran (¿?) un Estado Católico fundamentalista, causa de dichas expulsiones (la de judios y moriscos).

A nadie se le ocurre tachar a la monarquia inglesa de fundamentalista (ni al Parlamento) por haber expulsado a los judios en 1290. Y que el mismisimo Cromwell denegara el permiso para su vuelta al Rabino de Amsterdam.

Cuidado con los cliches y prejuicios de los progres. Pretendian quedar bien para ocultar su posición conservadora. Y aún vemos que quedan restos de esa pose.

Un saludo.

Sevillano.