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jueves, 26 de febrero de 2009

En homenaje a las Brigadas


Hoy, a toro pasado, hemos comprobado y vemos claro que tanto el Marxismo-leninismo como el nacionalsocialismo, (Fascismo) nunca va a liberar al pueblo de los abusos de empresarios capitalistas, de políticos corruptos, y qué nunca van a defender la igualdad de derechos, ni la libertad individual de elegir.

Sólo ahora vemos que esa desviación del socialismo democrático, (socialdemocracia) surgido de la asamblea de la revolución francesa, que se radicalizó en los partidos comunistas debido a la opresión capitalista y, la represión fascista del pueblo, (entonces muy pobre y precario) ha dejado de ser considerada por la inmensa mayoría de ciudadanos, apta, para encauzar un sistema democrático que mantenga esos principios de libertad de acción, para ser y elegir, igualdad y, solidaridad.

Valga este poema de Alberti para homenajear a las Brigadas Internacionales, que en esos tiempos dónde el fascismo era latente en Europa, gentes humildes y corrientes de todas partes, acudieron en solidaridad con el pueblo español a morir por sus causas, como un español más. Gente civil, que estuvieran equivocados o no, en esa época, a la clase obrera y a cualquier demócrata, no le quedaba otra, que luchar contra el fascismo a muerte. Gracias por vuestra sangre derramada, qué os ha hecho españoles y hermanos nuestros para siempre.


Venís desde muy lejos... Mas esta lejanía
¿qué es para vuestra sangre que canta sin fronteras?
La necesaria muerte os nombra cada día
no importa en que ciudades, campos o carreteras.

De este país, del otro, del grande, del pequeño,
del que apenas el mapa da un color desvaído,
con las mismas raíces que tiene un mismo sueño,
sencillamente anónimos y hablando habéis venido.

No conocéis siquiera ni el color de los muros
que vuestro infranqueable compromiso amuralla.
La tierra que os entierra la defendéis, seguros,a tiros
con la muerte vestida de batalla.

Quedad, así lo quieren los árboles, los llanos,
las mínimas partidas de luz que reanima
un solo sentimiento que el mar sacude: ¡Hermanos!
Madrid con vuestro nombre se agranda y se ilumina.

Rafael Alberti

lunes, 16 de junio de 2008

UNA CERVEZA CON ALEJANDRA

Un homenaje a las y los ciudadanos qué sufren la disforia de género, a las personas transgénero. Un artículo tierno y crudo, que normaliza y hace cotidiano su aceptación por todos. Una diferencia que va más haya del puro deseo o tendencia sexual.

Ya és la hora de que la sociedad acepte a este colectivo de ciudadanos, qué los empresarios acepten tenerlos entre sus empleados, qué sus familiares no sientan ninguna vergüenza por algo que se produce por un simple casual natural, al nacer. No todos nacemos igual, qué nuestros cerebros son distintos, es una evidencia.

Qué se eduque en las escuelas sobre esta diferencia en algunas personas, qué se acabe con su discriminación laboral, social y familiar de una vez por todas.


Patente de corso, por Arturo Pérez-Reverte


Es ella quien me reconoce cuando paso cerca de la esquina donde, en apariencia, se gana la vida. Pronuncia mi nombre, me vuelvo de soslayo para decir buenas tardes y seguir mi camino, y la identifico en el acto. “Alejandra”, digo, parándome sorprendido. Parece feliz de que recuerde su nombre y me estampa dos besos en la cara. Eso me pone perdido de maquillaje, pero no me importa. Celebro sinceramente verla después de tanto tiempo. Era una buena persona, recuerdo. Con un punto decidido y tierno. Una chica alta y guapa, muy desenvuelta. Sólo cuando la mirabas detenidamente ---las manos, la nuez del cuello--- advertías que no era chica del todo. O que aún no lo era, aunque estaba en camino de ello.

Le digo que está guapísima y me llama embustero. Es cierto que el tiempo no la favoreció. La edad marca ahora sus rasgos masculinos, las manos grandes. En cierta ocasión conversamos durante toda una noche ante la cámara que nos seguía por Madrid, hablando de la vida, del amor, de la soledad. El reportaje se llamaba Canción triste de la calle Luna. Alejandra era entonces un travelo morenazo, de bandera. Esa noche nos hicimos amigos. Luego, a veces, iba al programa La ley de la calle, que hacíamos en Radio Nacional, a acompañarnos a Manolo el policía, a Ruth la lumi, a Juan el rey del tandem, y a Ángel Ejarque, ex boxeador y trilero profesional: mi colega, que lo sigue siendo. Mi plas. Y de ese modo, entre garimbas, humo de cigarrillos y largas madrugadas, supe cosas de Alejandra que ahora me vienen a la memoria. Cosas que me contó ---yo utilizaba bien el verbo escuchar como herramienta profesional--- como se las habría contado a un amigo íntimo, o a un cura.

Me dice que no puedo irme así, que me invita a tomar algo. De modo que entramos en un bar de ésos que antes me gustaban y que todavía me siguen gustando: tabernero legañoso, fotos de Di Stéfano, Puskas y Gento en la pared, y borracho habitual acodado en la barra. Allí, ante un vino y una cerveza, ponemos al día todos estos años. O más bien los pone ella, pues compruebo que no sabe nada de mí. Alejandra ni pisa una librería, ni lee un periódico, ni ve otra cosa en la tele que algún trozo de telediario y los programas del corazón. De pronto se me queda mirando.
-Me operé al fin ---dice---. ¿Te acuerdas?

Respondo que sí. Que me acuerdo. Era el sueño de su vida. Cuanto ganaba pateando aceras lo guardaba para eso. Y luego, decía, un hombre bueno que me quiera. Ahora me cuenta que la operación no salió del todo bien, que tuvo problemas. Le digo que lo lamento mucho, pero que espero consiguiera al menos lo que tanto deseaba: aquello de lo que hablaba noche tras noche. Se queda un rato seria, pensativa, y al cabo sonríe y saca del bolso un carnet de identidad. Claro que lo conseguí, dice. Aquí me tienes: Alejandra tal y tal. Mujer de arriba abajo.
-Pagaste el precio ---apunto con afecto.

Se me queda mirando sin decir nada. Después sonríe de nuevo, triste. La suya es una sonrisa lejana y cansada. No la que yo recuerdo.
-Vaya si lo pagué ---responde al fin---. Y todavía lo pago.

Luego bebe un sorbo de vino, se echa el pelo atrás y pregunta por los otros: mi gente de entonces. Le cuento algo, por encima. A Ruth se la tragó la noche, Juan murió, Manolo es una estrella de la tele, Ángel trabaja en una empresa de seguridad, honrado a carta cabal... La vida, Alejandra. Los días y los años pasan para todos.
-En la tele se olvidaron de ti, ¿verdad?... Ya no te veo nunca en guerras ni sitios así.

Lo ha dicho con sincera conmiseración. Apenada por mi suerte. Para no defraudarla me encojo de hombros, con la modestia adecuada.
-Ahora escribo libros.

Igual habría podido decirle que fabrico jaulas de alambre para grillos. Me observa, compasiva.
-Ah... ¿Y qué tal te va con eso?
-Pues no mal del todo... Me gano la vida.
-Oye, que bien. No sabes lo que me alegro.

Salimos a la calle y caminamos despacio hasta su esquina, donde nos despedimos con otros dos besos mientras una pareja de intrigados policías municipales nos observa de lejos. Antes de marcharme dudo un momento: quizá debería sacar del bolsillo la cartera, pero temo ofender a Alejandra. De pronto la veo mirarme a los ojos, casi adivinando mi intención.
-Conseguí operarme ---dice, brusca.

Y sonríe digna y segura, como hace dieciocho o veinte años. Como una señora.


Del 15 al 21 de junio de 2008 El Semanal

jueves, 25 de octubre de 2007

El Extranjero

En homenaje a la chica agredida por un xenófobo en el Metro de Barcelona. En homenaje a todos los inmigrantes que se buscan la vida honradamente y por derecho. En homenaje a todos los inmigrantes españoles que fueron a buscarse la vida a América del sur, del centro y del norte, que fueron a Alemania, Bélgica, Francia, etc., en otros tiempos no muy lejanos.

El Extranjero

No me llames extranjero, por que haya nacido lejos,
O por que tenga otro nombre la tierra de donde vengo
No me llames extranjero, por que fue distinto el seno
O por que acunó mi infancia otro idioma de los cuentos,
No me llames extranjero si en el amor de una madre,
Tuvimos la misma luz en el canto y en el beso,
Con que nos sueñan iguales las madres contra su pecho,
No me llames extranjero, ni pienses de donde vengo,
Mejor saber donde vamos, adonde nos lleva el tiempo,
No me llames extranjero, por que tu pan y tu fuego,
Calman mi hambre y frío, y me cobije tu techo,
No me llames extranjero tu trigo es como mi trigo,
Tu mano como la mía, tu fuego como mi fuego,
Y el hambre no avisa nunca, vive cambiando de dueño,
Y me llamas extranjero por que me trajo un camino,
Por que nací en otro pueblo, por que conozco otros mares,
Y zarpé un día de otro puerto, si siempre quedan iguales en el,
Adiós los pañuelos, y las pupilas borrosas de los que dejamos,
Lejos, los amigos que nos nombran y son iguales los besos,
Y el amor de la que sueña con el día del regreso,
No me llames extranjero, traemos el mismo grito,
El mismo cansancio viejo que viene arrastrando el hombre,
Desde el fondo de los tiempos, cuando no existían fronteras,
Antes que vinieran ellos, los que dividen y matan,
Los que roban los que mienten los que venden nuestros sueños,
Los que inventaron un día, esta palabra, extranjero.
No me llames extranjero que es una palabra triste,
Que es una palabra helada huele a olvido y a destierro,
No me llames extranjero mira tu niño y el mío,
Como corren de la mano hasta el final del sendero,
No me llames extranjero ellos no saben de idiomas,
De límites ni banderas, míralos se van al cielo,
Por una risa paloma que los reúne en el vuelo,
No me llames extranjero piensa en tu hermano y el mío,
El cuerpo lleno de balas besando de muerte el suelo,
Ellos no eran extranjeros se conocían de siempre,
Por la libertad eterna e igual de libres murieron,
No me llames extranjero, mírame bien a los ojos,
Mucho más allá del odio, del egoísmo y el miedo,
Y verás que soy un hombre, no puedo ser extranjero.

RAFAEL AMOR

sábado, 13 de octubre de 2007

El burro es más listo que el nacionalista


En otra ocasión Lu Tao que era director músico en la corte de Ming Yi, en el reino de Quin, ofreció una velada de hu-chin a la princesa Ho Sa Nian. Al finalizar, la princesa interrogó así a su músico jefe.

— Lu Tao, eres un ser extraño. Cualquier persona siente amor por su país y estaría dispuesto a dar la vida por su Patria, por sus antepasados, por sus costumbres... En cambio tú miras con indiferencia el estandarte imperial pese a todas mis advertencias. ¿Por qué no tienes el orgullo de Quin? Habla libremente Lu Tao.

— Princesa, un burro nacido en Quon no se siente orgulloso por pertenecer a esa nación. Lo mismo le ocurre a un burro nacido en Quin.

— ¿Te comparas con un burro Lu Tao? Explícate.

— La cuestión es, princesa Ho Sa Nian, que si mañana invadiésemos el reino de Quon y liberásemos a ese burro que os he mencionado del yugo de su Emperador, ¿dejaría por ello el burro de cargar leña?

La princesa le miró inescrutable. Con su blanca mano le animó a proseguir.

— He aquí por qué el burro no siente orgullo por pertenecer a un reino o a otro. Y en ese sentido, un burro es infinitamente más inteligente que un patriota.

Entiendo Lu Tao —respondió Ho Sa Nian.

viernes, 12 de octubre de 2007

La enfermedad infantil de la ignorancia



De vez en cuando recuerdo que los dos males supremos de la sociedad española son la inexistencia de un sistema judicial razonable y la destrucción educativa. Todo lo demás, el encaje de bolillos de las autonomías, la financiación estructural, las alegres subvenciones y otros asuntos, son tan solo negocios. Mejores para unos, peores para otros, pero negocios. Justicia y educación, por el contrario, no son negocios: requieren inversiones gigantescas sin beneficios contables. Por eso siempre han sido reivindicaciones de la izquierda clásica, la extinguida. La que a su manera están adaptando a Europa gente como Blair, Brown, Sarkozy o Angela Merkel. Una derecha que se apropia del cartel gracias a la decadencia de la izquierda apoltronada.

A MI MODO de ver y mientras la sanidad pública funcione razonablemente, como es el caso, no hay mayor calamidad en nuestro país que los sistemas judicial y educativo. Nada puede compararse en términos de aplastamiento de los débiles y privilegio de los fuertes. La nulidad jurídica y educativa perjudica, como no puede ser de otra manera, a quienes carecen de recursos para protegerse, sea mediante abogados y propinas, sea mediante colegios privados y clases particulares. Es evidente que el franquismo no habrá concluido mientras subsista el desprecio a los ciudadanos en dos aspectos esenciales: la defensa jurídica del débil y la preparación de los jóvenes contra la desigualdad competitiva.
Dejo de lado el sistema judicial, aunque comparto la extendida opinión de que su ineficacia está protegida por la Administración ya que en los conflictos jurídicos ella es el primer cliente y puede esperar plácidamente 10 años o 20 a que "se haga justicia". El segundo cliente son los poderosos, a los cuales favorece una justicia incompetente. Pero me gustaría compartir con los lectores algunos aspectos de la educación que se me presentan cada año en cuanto comienza el curso y me veo inerme delante de cientos de alumnos que querrían saber, pero que quizás han llegado tarde.
Me baso en la información contenida en el excelente artículo de Fernando Eguidazu Viva la ignorancia (Revista de Libros, septiembre 2007). Algunos datos son del dominio público: que España se mantiene desde hace años en el peor lugar de la clasificación europea y --ya que este artículo se edita en un periódico catalán-- que Catalunya se encuentra en el peor lugar de la clasificación española. Es preciso subrayar que los responsables de esta catástrofe no son ni los maestros ni los alumnos, sino la política educativa. Han sido los sucesivos y cada vez más insensatos planes educativos los que han ido demoliendo la posibilidad de que los jóvenes posean conocimientos que sí tienen sus colegas europeos a pesar de la extensa caída de la educación. Porque el problema es global, pero ha afectado mucho más a países que, como España, tratan de remediar un atraso secular.
Los universitarios españoles no pasarían los exámenes de cualquier país europeo, excepto Grecia. Si bien pueden ser competitivos en un par de carreras técnicas, carecen de esa red de conocimientos que permite formarse una idea del mundo en el que vivimos. La nebulosa en la que tratan de orientarse incluye una ignorancia abismal de toda historia que no sea la ideológicamente local, el desconcierto ante los materiales con que abordar la complejidad (desde la biotecnia al terrorismo), el vacío cultural que impide situarse en un contexto mundial, la pavorosa inepcia en lectura, escritura y razonamiento o el desamparo ante la responsabilidad y el esfuerzo. Todo les empuja a actuar como una masa gregaria y sumisa. Nada les anima a confiar en sus propias fuerzas.

QUE LLEGUEN a la universidad en tan pésima disposición es, como todo el mundo admite, consecuencia de una educación primaria y secundaria de bajísimo nivel. Para disimular el fracaso, los políticos, con un desprecio total hacia los alumnos, van rebajando las condiciones de aprendizaje. La última: poder pasar curso con cuatro suspensos. En lugar de agudizar el deseo de saber, lo trituran para que el Gobierno obtenga cifras aceptables. No importa la educación sino la publicidad educativa.
Los efectos secundarios de la mala educación son inevitables: banalización de la vida cotidiana, masivos botellones, raves o simulacros de experiencia comunitaria, y una separación tan abismal entre jóvenes y adultos que convierte esa etapa de la vida en un gueto autista. Aun cuando pueda parecer el modelo opuesto, es como si vivieran aparcados en un campamento. La mili, ahora, dura 30 años. Es muy agitada y caótica, pero no ofrece mejor formación que la antigua.

LA TAREA de imponer una educación que apareje a los jóvenes contra sus posibles fracasos requiere sensatez y coraje. Las reformas que exijan mayor dedicación, exigencia, disciplina y esfuerzo, que protejan a quienes quieren saber de los que prefieren ignorar, encontrarán resistencias enormes. Será una lucha contra el nihilismo que va a redropelo del espectáculo cultural y el clientelismo político. Sin embargo, de no producirse esa innovación sabemos que será inevitable una sociedad cada vez más empobrecida, violenta, explotada y gregaria. Justamente la contraria de la que predican los ministros.

Felix De Azúa 28/9/2007

miércoles, 1 de agosto de 2007

Loquillo y Sabino Méndez

Entrevista a Loquillo (revista FOROS 21)

Tu perteneces a una generación que marcó un hito en el panorama musical español. Los años 80 supusieron un despliegue de nombres, grupos y creatividad. ¿En qué situación se encuentra el panorama cultural hoy?

Estamos viviendo un momento de involución absoluta en el mundo de la cultura. Si contrastamos la década de los 80 con hoy es totalmente distinto. En los 80 se salía de una dictadura, había unas ansias increíbles de libertad y como las leyes no estaban creadas era todo mucho más fácil. Fuimos la primera generación que pudimos expresamos libremente sin censura, fue la magia del momento. A partir del 86 eso fue cortándose, programas como la Edad de Oro o La bola de cristal fueron sacados de parrilla, precisamente son cosas que comentamos cuando estamos de gira. Si comparamos los grupos de hace 25 años de la radio fórmula con los de hoy, vemos como las referencia literarias o cinematográficas están siempre presentes en las letras; actualmente hay una gran banalidad y el mensaje más trasgresor es "no puedo entrar en tu local con zapatillas". También tengo que decir que a partir del año 86 muchos de los personajes trasgresores de los medios de comunicación fueron despedidos, Carlos Tena, Pilar Miró... Había entonces un interés por convertir la cultura y la educación, ahora la educación cada vez va a peor y esos valores que debería haber en un sistema democrático brillan por su ausencia. La televisión publica se ha convertido en una tele basura para poder venderla en un par de años, para poderla convertir en una televisión privada que es hacia donde nos llevan. Hoy es muy difícil encontrar intelectuales que tengan columnas de opinión que no sean, claro está, acordes con la editorial que les paga. La globalización ha llegado a todo y eso significa que todos tenemos que escuchar la misma música, ver el mismo cine y estar dentro de los cánones en que nos quieren incluir.

Barcelona fue una de las ciudades más trasgresoras en los años SO. Desde hace un tiempo estamos asistiendo a una institucionalización de la cultura, a un control cada vez mayor, utilizándola como un motivo de enfrentamiento, sirviendo de coartada a los intereses de unas castas burocráticas que sólo defienden sus propios intereses.

En estos momento me siento, no solo pero sí que noto falta de posicionamientos políticos por parte de compañeros de profesión. Y cada vez hay mas miedo a decir lo que se piensa. Y cada vez más, pienso que la gente decía más lo que pensaba en el 85 que ahora. En los años 60 o 70 te prohibían en la radio y eras un héroe hoy te silencian. Es algo que me asusta y me alarma, nos lleva al planteamiento de una sola idea, un solo pensamiento. Y, por otro lado, vengo de un lugar donde, insisto, es más complicado todavía. Soy barcelonés, catalán, me siento castellano, pero en Cataluña se da una situación cómica. Estamos ante un debate de identidad, unos dicen que son mas catalanes que otros porque han nacido en Cataluña, y otros dicen que lo son ellos porque han venido de otro lugar de España a levantar Cataluña. En vez de preocuparse por los problemas de los ciudadanos todo el mundo abandera de donde es, algo totalmente ridículo. Ante una situación así tienes dos opciones: o tomar partido en un lado u otro o simplemente salir corriendo. Ante esta locura, yo lo que he hecho ha sido irme porque la presión era tanta que si unos te utilizaban hacia un lado, otros te utilizaban hacia el otro, y acaba uno bastante harto. Tengo la experiencia personal de que la clase política siempre usa a actores, músicos aprovechando las ideas de esos actores, músicos en beneficio propio. Y después la patada en el culo y ahí os quedáis, a mi me ha quedado un mal sabor de boca todas las veces que me la he jugado.
Cuando tocamos contra la OTAN, los mismos que nos contrataron son los que luego nos metieron en la OTAN, y claro después de estas cosas ya no te crees nada. España es un país con una cultura democrática muy pobre y joven aún, depende como se quiera ver eso significa que el posicionamiento político pueda cerrarte puertas. La derecha y la izquierda también siguen con ese pensamiento. Nos falta esa cultura democrática, ese respeto a las ideas de los demás. Siempre he pensado que quizás por de donde vengo, mi padre era de la CNT, mi tío era trotskista, y supongo que eso te acaba marcando en cómo se hacen las cosas

Cada vez mas asistimos a una mayor concentración en gigantescos grupos de comunicación que controlan la cultura y el arte. Desde los Ateneos apostamos por la creación de foros al margen de los cauces oficiales, independientes en lo económico e ideológico. ¿No crees que esto mismo se debía exportar a otros campos de la cultura?

No creo en las subvenciones, creo que las subvenciones son, sobre todo en nuestro país, a dedo. Cuando se te concede una subvención se espera que favorezcas a quien te ha pagado. Las subvenciones deberían darse a colectivos teatrales, de cine. No creo en el individualismo. Yo todo lo que he hecho durante estos 15 años es con la banda, con su potencial de directo, de ventas para capitalizarme, para poder afrontar proyectos al margen del grupo y proyectos que tengan que ver con mi idea de lo que debía ser la cultura. Hace tres años produje la película "Mujeres en pie de guerra", sobre la historia de tres mujeres en Barcelona desde el 36 hasta la última persona que aparece, que es una de las fundadoras de CCOO en Cataluña. Y es una película que ha estado funcionando tres meses en la sala Comercial, algo muy difícil y ahora está dando vueltas por todos los festivales alternativos de Europa. También he realizado una obra de teatro sobre la poesía de Bernardo Atxaga., Obabaoak.

¿Cual es tu posición ante las agresiones a Arcadi en los mítines de presentación del nuevo partido, Ciutadans-Partit de la Ciudadanía?

La situación en Cataluña es kafkiana. Yo vivo en Euskadi que es una sociedad politizada y la gente vota a muchos partidos. El arco parlamentario del parlamento vasco es muy abierto, eso no se da en Cataluña, hay dos grandes partidos digamos que uno representa a la izquierda y otro a la derecha, aunque eso está por ver. Yo eso de ser nacionalista y de izquierdas es algo que no entiendo, es como mezclar coca-cola con jack daniels. Hay un porcentaje muy alto en Cataluña que no tiene expresión política, un 52 por ciento que no ha ido a votar y no porque la sociedad catalana sea apolítica porque, contrariamente, ha sido siempre una sociedad muy política. Hay algo que no cuadra. Yo soy de un barrio en que en los años 60 había muchas bandas, mucha delincuencia, no creo que esa gente que va a romper mítines, gente que por supuesto está dirigida, durase mucho en mi barrio. Y tampoco ha habido una respuesta a eso. Me duele mucho como ciudadano que no se respete el entorno democrático, y que la gente que luchó porque este país tuviese derecho a voto, ahora no va a votar.

¿Qué conclusiones sacas de los resultados del pasado referéndum sobre el Estatuto catalán?

La conclusión es que existen dos Cataluñas, una real y otra ficticia. A mi me parece muy fuerte que un presidente de la Generalitat salga el día antes de las elecciones a pedir el sí, eso lo hace un presidente del estado español y la que se monta. Eso es antidemocrático y nadie dice nada. Cuando se hace un pacto y se excluye al PP es un error, no se debe excluir a nadie, ya se ha excluido bastante gente, entre otras cosas se está excluyendo a los votantes de este partido que son medio millón de personas. Yo tengo la sensación de que Cataluña, desde el siglo XIX, es un territorio dominado por 150 familias pertenecientes a la burguesía empresarial que están representadas en todos los partidos políticos. Si que es cierto que el PSC era un partido que Cataluña era su caldo de votos, sobre todo en la época de Felipe González, era PSC- PSOE. Hoy mucha gente de izquierdas en Cataluña dice que ni es Obrero ni es Español. Sólo tienes dos opciones para votar en Cataluña, y si tienes la valentía de ir a un mitin de Ciutadans te la lían.

Una abstención, además, que se concentra de forma muy fuerte en los barrios obreros del área metropolitana de Barcelona

Yo creo que la abstención va a seguir subiendo. Hay una parte importante, sobre todo del área metropolitana, que son bilingües, que son hijos o nietos de emigrantes. La ley electoral es muy extraña, el voto de una persona en Me es más importante que el voto de un ciudadano barcelonés, un hombre un voto no existe.

El idioma de la mitad de los catalanes es el castellano, no se pueden dividir los colegios en A o B, es lo peor que se puede hacer. Esa ley de educación se ha hecho siempre desde el punto de vista nacionalista. En el norte de Cataluña, en las zonas castellano-parlantes los niños salen sin saber castellano y los padres protestan porque sus hijos a la hora de buscar trabajo están pez. Los castellano parlantes aprenden en catalán y salen mejor formados, es una situación kafkiana. Se utiliza la lengua como arma arrojadiza. Hay un fundamentalismo tanto catalán como españolista.
Ahora estamos metidos en un debate identitario, pero, ¿cuando se van a ocupar de los problemas de la gente?
En una sociedad con paro, donde no se quiere invertir, las fábricas están cerrando y se van a otro sitio... eso sólo es caldo de cultivo del fascismo, sobre todo en los barrios obreros. Con la tercera ola de inmigración sólo hay que encender la mecha. Pero ellos no saben ni que existen esos barrios. Falta un pelo para que en los barrios obreros de Cataluña ocurra lo que pasó en París y estamos muy cerca de Francia. La imagen que se está dando de Cataluña en los últimos años es de absoluta insolidaridad con el resto de España, algo que no representa en absoluto a los ciudadanos, sino a ellos mismos.
Se puede aprobar un Estatuto con el 48% porque es democrático, pero no es aplicable. Es necesario un discurso más tranquilo, menos de enfrentamiento. Hay que pedirle a la clase política profesionalidad, los políticos de la transición tenían una formación tremenda que les hacía en muchos casos renunciar a sus ideas, en muchos casos en beneficio de la convivencia.. Hoy el nivel de la clase política es muy bajo.
Yo espero que la sociedad catalana reaccione. Me parece una heroicidad que alguien se plantee hacer un partido político, pero la demanda es real, el PSOE ha perdido 700.000 votos desde Felipe González. Y es gente que sí vota en las nacionales pero no en las autonómicas.

Sara Montero

25 de Agosto de 2006



Sabino Méndez: “Estamos condenados a seguir escribiendo eternamente”

31/01/2007

Ediardo Tébar

“No hables de futuro, es una ilusión, cuando el rock’n’roll conquistó mi corazón”. El estribillo pertenece a ‘Rompeolas’, uno de los numerosos himnos generacionales que Sabino Méndez (Barcelona, 1961), entonces guitarrista, compuso en su banda, Loquillo y Los Trogloditas. Su nombre permanece con letras doradas en la memoria de los españoles que crecieron en los ochenta. Los que se iniciaban en la música y en la vida. Los que fumaban la libertad con caladas largas y coloreaban un país fijado en blanco y negro.

La década se disipó y con ella la carrera musical de Sabino Méndez. Palpó las catacumbas de las drogas y volvió con una obsesión: ser escritor. La literatura es un vicio del que no se ha “quitado”. Lee de manera compulsiva, es grafómano, filólogo, investigador de Teoría Literaria, explorador de la realidad y de su historia, motorista ‘outlaw’ y, desde 2005, activista político en la plataforma Ciutadans. Trabaja en un ramillete de proyectos relacionados con el cine, con el partido que integra y, por supuesto, con los libros. ‘Hotel Tierra’ (Anagrama, 2006) es su publicación más reciente.

Sabino Méndez inaugura esta tarde, a partir de las 19.30 horas, el ciclo ‘Poesía del rock’ en el Instituto Municipal del Libro de Málaga, con la conferencia ‘Letristas del rock y última poesía española’.

Pregunta.- La semana pasada volvió a tocar con Loquillo en Madrid. ¿Siente ahora con más intensidad el delirio de subir a un escenario?

Respuesta.- No lo siento como un delirio sino con un placer y una tranquilidad enorme. Me divierto mucho, la verdad.

P.- ¿Su enemistad con el cantante de Los Trogloditas fue como se ha contado todos estos años?, ¿siempre han sido “hermanos de sangre”?

R.- Bueno, yo toda esa terminología de “hermanos de sangre” y tal nunca sé muy bien exactamente a qué se refiere, dónde empieza y dónde acaba. Tampoco sé exactamente todas las versiones públicas que pueden haber arraigado de las habituales peleas y polémicas entre Loquillo y servidor. Lo cierto es que estuvimos apenas sin vernos casi diecisiete años y ahora hemos recuperado el placer de encontrarnos de vez en cuando. Mire, con las biografías que hemos tenido los dos y las cosas y hechos sorprendentes que hemos compartido creo que nadie más que nosotros puede entender ni hablar sobre los matices y detalles de nuestra amistad polémica.

P.- La controvertida historia del grupo tendrá versión fílmica, basada en ‘Corre rocker’ (2000), su primer libro.

R.- Me contrataron para trabajar en el guión el año pasado y lo dejamos en una fase que diría media. Luego, la producción ha estado bastante parada, lo cual me vino al pelo porque entre libros, recuperar viejas colaboraciones con Loquillo y el proyecto de Ciutadans tuve mucho movimiento, pero parece que hay intenciones de reactivarla el año que viene. Ahora bien, tendría que hablar usted con los productores porque yo, para estas materias, soy un verdadero lego y quizá le informaría mal de los planes.

P.- Dedica un amplio fragmento de ‘Hotel Tierra’ a reivindicar la modernidad y la pluralidad artística de la Nueva Ola. ¿Qué ha quedado en las ruinas de La Movida?

R.- No he visto ruinas, la verdad. Desapareció del todo y creo que fue mejor así. Lo que sí he detectado son vestigios en actitudes, de una manera muy parecida a como el latín deja sus vestigios fundamentales en las lenguas románicas. Pero no se fíe de mis comparaciones, la filología me pierde.

P.- Si el arte sirve para narcotizar o para despertar, ¿de qué lado se inclina la balanza en el siglo XXI?

R.- Estábamos sumidos en una fenomenal preponderancia de la narcosis, pero parece que empiezan a sonar algunos despertadores.

P.- Viaja a Málaga para hablar de poesía y rock. Tanto en la música como en la literatura, ¿empieza a escasear la astucia del escritor?

R.- No. Con la edad siempre llega. Quizá ahora, por causas industriales, se hace esperar más.

P.- Por cierto, ¿usted cree en la poesía?

R.- Mis creencias importan bien poco ante la innegable presencia de un hecho tan irrebatible como es la poesía en todas las facetas de la vida humana.

P.- ¿Y asume la perenne intromisión de las drogas en el rock?

R.- Cualquiera que conozca las inmensas tensiones, la extraña forma de vida y la ansiedad que se desarrolla en muchas de las búsquedas de esas existencias al filo, será muy comprensivo, compasivo y benigno con esa perenne intromisión ocasional. No es agradable, aunque pueda parecerlo. Yo, en cualquier caso, ya he renunciado a ellas como consuelo.

P.- Caballero Bonald dice que desconfía de la gente que habla mucho y bebe poco…

R.- Si no perdemos de vista que Hitler era un abstemio ‘cretinizado’ y un verdadero frenético de los vegetales, y mire la que lió con la humanidad, creo que podemos juzgar con cierta perspectiva las modestas aportaciones al género humano de aquellos que hemos gustado de beber. No sería tan drástico como Bonald…

P.- ¿Qué opina de la prensa musical de hoy?, ¿echa de menos un verdadero desván de ideas, como lo era en los ochenta La Luna de Madrid?

R.- La Luna era práctica porque estaba todo reunido en un ejemplar, pero ahora puedes encontrar la misma locura indiscriminada de ideas haciendo un buen collage personal de todos los medios a nuestro alcance. Eso sí, lleva tiempo y hay que ser un curioso infatigable para intentarlo.

UN PASEO POR LA LITERATURA

La última obra de Sabino Méndez, ‘Hotel Tierra’, es, según el prestigioso editor Jorge Herralde, “uno de los mejores libros memorialísticos de los últimos diez años”. El escritor y roquero habla al lector desde el “yo” real, como un recuentista de su propia vida, cuyo sentido entiende que es intentar explicarla. Para Sabino, la realidad es la sustancia misma del arte. Con ella sigue experimentando: en abril aparecerá su próxima entrega.

Pregunta.- ‘Hotel Tierra’ está escrito a modo de dietario, como hicieron Sthendal o Josep Pla. ¿Pensó en André Gide, maestro del diario íntimo?

Respuesta.- Pensé, por supuesto, en todos los ejemplos que conocía. Gide es muy notable pero no, no fue la principal influencia.

P.- ¿Sólo se considera autorizado a escribir en primera persona?

R.- Para algunas cosas, sí; pienso que probablemente sólo puedan escribirse correctamente en primera persona. Otras, desde luego, no. Hay varias personas del verbo en los idiomas, todas son útiles. Cierto es que todas las posibilidades de la primera estaban un poco olvidadas. Sólo se usaba un aspecto de ella que era una evolución espuria del narrador omnisciente. Pero no soy el primero en decirlo.

P.- Entonces, ¿el camino hacia la verdad está en el pasado, en el simulacro?

R.- Como punto de partida pienso que todo es más sencillo. El presente se comprende mejor con información, eso sí, una información difícil de conseguir y encima siempre inabarcable. En el asunto de la verdad todo se simplifica mucho cuando vemos la importancia de la intención y el rigor al inicio de toda búsqueda, aunque sea dolorosa. Bueno, qué estoy diciendo, si todo lo dijo ya Sófocles sobre estos temas. Y me da en la nariz que acertaba.

P.- Acaba de morir Kapuscinski, padre del periodismo moderno, despierto y literario. Concebía los libros como una derrota, un intento fallido de transmitir lo que se quiere expresar. ¿Está de acuerdo?

R.- Absolutamente. Como siempre nos quedaremos unos milímetros por debajo de lo que queremos expresar sobre los humanos, estamos condenados a seguir escribiendo eternamente, intentando mejorar por ver si algún día conseguimos el pleno de la expresividad total, cosa probablemente imposible. Pero ése es nuestro mejor motor y una maravillosa condena. Esa ceguera, además de la indignación, la vitalidad, la bondad y las emociones, es un fabuloso motor creativo como dejaba entrever mi admirado Paul De Man.

P.- Él recomendaba no escribir sobre alguien con quien no se ha compartido un momento. ¿Por eso Sabino Méndez es el protagonista de sus libros?

R.- Algunas ediciones fragmentarias de mí mismo han sido los protagonistas hasta la fecha de mis libros. Pero no olvidemos que cuando un buen escritor empieza a crear con tiempo un personaje de novela, termina también compartiendo con él mucho tiempo de trabajo en su cerebro. Eso no sucede con los personajes trabajados apresuradamente o sin orden.

P.- Pero… ¿la novela banaliza la realidad?

R.- Las buenas novelas, no. Pero son pocas. Las fallidas, sí. Incluso aunque no lo pretendan.

P.- A mediados de los ochenta le obsesionaba saber escribir. ‘Hotel Tierra’ es también la historia de un autor vocacional que sufre por depurar su estilo.

R.- He conseguido algunos logros pero sigo en ello. Afortunadamente, sé que es un trabajo que no se acabará nunca pero en el cual siempre habrá coquetas sorpresas. Eso me garantiza que no me voy a aburrir nunca lo que me queda de vida.

P.- Cuestiona y justifica su papel de literato con insistencia. Montaigne aseguraba que a partir de cierta edad uno podía hacer cosas imprescindibles.

R.- Espero y deseo con todas mis fuerzas que tenga razón.

P.- Califica de “oxigenante” su paso por la universidad, donde intentan que el alumno lea unos quinientos libros. Pero, ¿aprendió algo de por qué y cómo se escribe?

R.- Sí. Pero siempre gracias a iniciativas individuales de estudiosos y pensadores peculiares, singulares y, a veces, incluso mal mirados dentro del perfil universitario. Gente para mi gusto casi un poco heroica, con obsesiones y locuras metodológicas muy enérgicas pero admirables.

UN PASEO POR LA POLÍTICA

La decepción con el último gobierno catalán motivó la acción de un colectivo de intelectuales en 2005. Félix de Azúa, Albert Boadella, Arcadi Espada y Sabino Méndez, entre otros muchos, originan Ciutadans. El joven partido político se presenta como una opción por la política para los ciudadanos, la defensa de sus derechos y libertades, la igualdad, el laicismo y el equilibro constitucional y lingüístico. Contra todo pronóstico, han entrado en el Parlamento catalán con tres escaños. Sabino afirma que “algo está pasando”.

Pregunta.- Determinados círculos intelectuales acusan a nuestros nacionalismos de ingrávidos y a la oposición de golpista. ¿Usted cómo ve a España?

Respuesta.- Ni tan ingrávida ni, desde luego, en ningún modo golpista. A ver si nos quitamos de encima de una vez esos fantasmas apocalípticos de otras épocas y trabajamos racionalmente en serio.

P.- ¿Se cumplen los esquemas de Bataille sobre el juego totalitario?

R.- En unos asuntos acertó hasta un extremo sorprendente. En otros, se equivocó de una manera tan exagerada que hasta da un poco de risa. Lo considero un hombre interesante, muy interesante, pero no me guiaría por sus juicios. Tenía talento, no genio para mi gusto. Hay que observar que tuvo una vida durísima.

P.- La irrupción de Ciutadans tiene mucho de revolucionario. Se trata de un fenómeno avalado por la masiva participación a través de internet. ¿Está ahí la democracia directa?

R.- La revolución me interesa, pero siempre mientras tenga lugar en un despacho de Registrador de la Propiedad y ante notario. Detesto las algaradas callejeras inmotivadas. Quizá el camino sea alguna de las facetas de internet, no todas.

P.- ¿Hay una crisis en la “cultura de debate”?

R.- Hasta hace poco, absolutamente. En los últimos tiempos hemos asistido a cierta revitalización del debate crítico por algunas actitudes innovadoras. Deseo ardientemente que no sea flor de un día.

P.- Ahora Cataluña tiene un Presidente cordobés, un charnego. ¿Sorprendido?

R.- No. Es la realidad catalana que hemos vivido los últimos veinticinco años. Los que están sorprendidos son los nacionalistas de derecha e izquierda que se negaron siempre a aceptar que vivían en la tierra de la mezcla. Espero que el trauma de chocar con la realidad sea sano, higiénico y les cunda.

P.- ¿Qué espera de Ciutadans?

R.- Principalmente, que se institucionalice. Cataluña necesita un canal de expresión política que recoja que una gran mayoría de su población no comparte gran parte del delirio maximalista del nacionalismo que asumen el resto de los partidos. En el futuro y, cuando sean más conocidos, pueden encontrar ahí mucha gente su canal de expresión política. Es sano y realista. Eso garantiza que los roces se tengan en el Parlamento y no en la calle. El resto del camino será largo pero ineluctable.

P.- ¿Y de Cataluña?

R.- No espero nada de un territorio sino de sus habitantes, mis conciudadanos. Espero de ellos rigor y eficiencia. Que atiendan a las cifras demográficas y presupuestarias, dejen de quejarse, de autojustificar sus debilidades inventándose rivales imaginarios y creen una sociedad vigorosa y justa que salga del actual proceso de decadencia y autoengaño.