miércoles, 19 de septiembre de 2007

Palabras feas, números cantantes














Para la generación de catalanes a la que pertenezco, Jordi Pujol ha resultado un gobernante nefasto. Sus desafortunadas imposiciones lingüísticas han creado una fractura entre los catalanes allí dónde no la había. Basa su catalanidad en cuatro refranes familiares agromedievales negándose a ver que en Cataluña ya nadie los usa. Ni política, ni intelectualmente, ni socialmente, ha aportado nada a Cataluña, sino que ha restado. No fue capaz de gestionar su negocio sin que quebrara. Sus declaraciones nunca han mejorado Cataluña, sólo su entorno estrictamente personal. Si éste último objetivo ha sido consciente o inconsciente es algo que la Historia deberá juzgar.

No son palabras duras, sólo feas. Muchas veces las palabras verdaderas no son bellas y las frases poéticas y hermosas son sólo mentiras efectistas. Pese a estas palabras, Pujol no es ningún Satán, sólo un hombre de la transición con todas sus debilidades. Dos legislaturas como las de Aznar lo hubieran dejado alto pero quiso seguir como mesías e hizo cautivo, por los métodos intelectualmente más repugnantes, al voto indefenso. También se aprovechó de la vergüenza que el origen mestizo provocaba en la emigración por el auge del catalanismo purista.
Pero ahora muchos catalanes ya no quieren ser puros sino mestizos orgullosos. Comprueban que los desequilibrios fiscales nunca pasan finalmente de más de un cinco por cien. Francamente, sabe a poco para embarcarse en descabelladas independencias. En Barcelona, como en toda capital, la gente paga con gusto más de un quince por cien por habitar una zona más agradable, mejor comunicada y más aireada que los áridos barrios periféricos. Todo el mundo lo acepta de forma harto natural, incluso los independentistas. Y nadie pretende que el gobierno central le financie el diez por cien de esa plusvalía del mercado. Así que no creo que nos vayamos a pelear ni hacer huelgas por un simple cinco por cien.

Cualquier movimiento social tiene sentido en su momento, luego se pudre y hiede. Cataluña Radio (la España profunda, al fin y al cabo) ha sacado a pasear la reliquia del santo y ha agitado a Pujol haciendo llamamientos a la huelga fiscal.

Como fue habitual en su retórica de gobierno, Pujol ha dicho que él no la haría pero que quién la hiciera sería bueno y noble. No es cierto. Y además es demagógico y fariseo. Es el cobarde argumento de tirar la piedra y esconder la mano. La misma política que practicó durante años su grupo basada en ocultar al público que una verdad a medias no es más que una mentira. La debilidad de los catalanes frente a la demagogia patriotera-regionalista fue avergonzarse de su propio mestizaje. La debilidad de Pujol fue no querer perder el poder, no querer quedarse fuera, al precio de caer en la demagogia, la hipocresía, la inhumanidad y el fariseísmo.

Somos humanos. Pequeños seres humanos con sus debilidades. Que pasen de una vez al geriátrico las momias siniestras de un tiempo mucho peor que el actual. Números cantan.

Publicada 08/09/2007

Sabino Mendez

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo de "pequeños" seres humanos lo dices por la altura de Pujol

Politika dijo...

Te hemos concedido un premio, te esperamos en nuestra bitácora

Butzer dijo...

Desde aquí quiero solidarizarme con vosotros por la amenaza de muerte a Albert Rivera. ¡Ánimo!